Dicen las viejas chotas que "en casa de herrero, cuchillo de palo", todo bien. Excepto cuando llegás para depilarte y ves que la hija de puta que te va a volcar cera en el cuerpo tiene los sobacos peludos y un incipiente bigote.
Ojo, tampoco era Kataldo Cuafer. Era una de esas en las que te sirven daiquiris mientras ponen el punchi-punchi mas taaap que hay.
No sé a que corno iba esto, pero no quería dejar de compartir este hermoso momento "Un día en el maravilloso mundo de Yiya"
lunes, 15 de diciembre de 2008
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